Mentorizando aceleraciones para la responsabilidad compartida

Como comenté en LinkedIn quería compartir conclusiones y reflexiones sobre los proyectos que pude acompañar durante los últimos meses en el Programa Acelera, un programa de Aceleración de Startups iniciativa del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y de la Escuela de Organización Industrial, de la mano de Innsomnia Business Accelerator y, por sendas indirectas, gracias a ANGELA IMPACT ECONOMY.

Pero sobre todo quería indagar en esa impresión mía del compromiso que creía haber detectado en general en el seno de los diferentes proyectos con la responsabilidad social, el impacto medioambiental y social, las buenas prácticas de gobierno interno, la ética y la sostenibilidad, todo ello parte del gran título que tenían mis mentorías especialistas y un taller dentro del programa de Agrotech: RSC y ESG (ética y sostenibilidad).

Primero, unos números:

-En total conocí a 61 proyectos, 20 pertenecientes al programa en Baleares, 41 del programa Agrotech repartidos en varias ediciones desde julio del 2024.

-Desde mi humilde punto de vista, en lo que respecta aspectos de innovación tecnológica había 26 proyectos que me fascinaron, 14 proyectos con un componente tecnológico bajo y una predominancia de proyectos en plataforma, con fondo de SaaS y buscando integrar IA para mejorar procesos. Otras tecnologías presentes eran la robótica, sensórica IoT, blockchain e impresión 3D.

-Con respecto a mi intuición sobre el compromiso enorme, puedo decir que había 34 proyectos con el compromiso en vena, 21 de Agrotech y 13 de Baleares. Además, y eso para mí es sin duda lo más importante, tengo claro que 55 van a seguir implementando acciones con impacto positivo, sea desde la propuesta de valor sea desde sus prácticas de gobernanza interna.

-A nivel demográfico, y aquí os tenéis que fiar de mi ojo, ya que hice la diferenciación por edad a ojo de buen cubero, hubo:

  • 28 participantes entre 25-40 años de los cuales 13 con un compromiso elevado
  • 26 participantes entre 40-55 años y 16 con un compromiso elevado
  • 7 valientes mayores de 55 años y de estos 5 con un compromiso elevado
  • un total de 15 fundadoras o co-fundadoras y de estas 12 con un compromiso elevado
Contenido del artículo
Compromisos detectados con el impacto social y medioambiental

Y podría seguir, y podríamos comentar más cosas con respecto a estos números, pero me quiero quedar ante todo con la gratitud que me genera esta foto ya que detrás de cada número hay una persona y una forma de abordar estos temas a su manera, y la esperanza que me transmite cuando pienso en el futuro.

Aspectos ESG

Otra foto que quería compartir son los aspectos que he tratado con la/os líderes de estos proyectos, y que en mi modus operandi habitual pues han sido bastantes dispersos dado que me gusta adaptarme a sus motivaciones e intereses y tirar de ese hilo para propiciar esa materialización de su compromiso. En la gran mayoría de casos las sesiones eran con una de las personas fundadoras y tenía un total de 4 horas con cada una en las que explorábamos aspectos relacionados con los grandes temas esbozados arriba y de los que quiero destacar los siguientes, con apuntes adicionales y recursos que suelo recomendar.

Medio ambiente

Contenido del artículo
https://ghgprotocol.org/

Internet y las emisiones

Cuando hablamos de sostenibilidad medioambiental, un gran aspecto presente es el de las emisiones. Es un tema fascinante, no me considero experta porque es muy amplio y hay muchos elementos aún por mejorar con respecto a los cálculos, la reducción de nuestra huella a través de acciones concretas y la comunicación de estas acciones.

Teniendo en cuenta que muchos de los proyectos tenían alguna conexión con la nube, con muchos he trabajado esta cuestión.

Empecemos con lo básico, los proveedores de servicios en la nube más usados: AWS, Google Cloud y Microsoft Azure. Como suelo decir, estamos viviendo un momento de transición y, más allá de mis ilusiones utópicas con respecto a configuraciones geopolíticas de suministro local, intento ser realista y empezar por pasos que sí podemos implementar y que también suman.

AWS, Google Cloud y Microsoft Azure tienen integrados aspectos de sostenibilidad y en concreto de cálculo de la huella en sus plataformas, así que la primera medida a tomar, si usamos una de estas plataformas, es calcular nuestra huella actual y así tener una línea de base para saber dónde estamos y de allí mejorar.

Después, sería conveniente fijarse en las recomendaciones con respecto a una infraestructura sostenible que ofrecen los tres proveedores e intentar hacer ajustes. Es importante recalcar que en estos casos la sostenibilidad va de la mano de la eficiencia, es decir, una infraestructura eficiente será también sostenible dentro de los marcos que manejamos en la actualidad.

Si luego quedan tiempo y ganas, puede ser interesante empezar a familiarizarse con la metodología del proveedor concreto, compararla con otras, hacer cálculos a través de otras plataformas y echarle un vistazo a este curso https://learn.greensoftware.foundation/es/ que me ha parecido bastante interesante en su estructuración general.

Ya para matrícula, y si le echáis un vistazo por favor contádmelo, es esta publicación https://www.umweltbundesamt.de/sites/default/files/medien/5750/publikationen/2021-06-17_texte_94-2021_green-cloud-computing.pdf

Hay otras grandes preguntas alrededor de estos temas, y si queréis saber más siempre recomendaré a mi gran referente para hacer cálculos adaptados a diferentes escenarios: Pedro Olazabal Herrero

Si lo vuestro, no va de nube, sino solo tenéis una web, también hay calculadoras para conocer las emisiones de las webs y en concreto la de https://ecograder.com/ me parece muy completa dado que, por un lado, ofrece una primera foto y, por otro, incluye muchos enlaces para seguir investigando.

Economía circular

Otra de las grandes satisfacciones que tuve fue conocer proyectos relacionados con la economía circular, algunos de Agrotech que la tenían presente en el diseño de sus máquinas y aparatos, pero me voy a centrar en los de Baleares que tuvieron algunos puntos en común muy interesantes y con los que pude usar dos de mis herramientas/metodologías favoritas.

De entre las famosas ruedas de la economía circular, suelo usar dos:

Esta para el primer acercamiento a la idea del ciclo de la economía circular.

Contenido del artículo
https://www.europarl.europa.eu/topics/es/article/20151201STO05603/economia-circular-definicion-importancia-y-beneficios

Esta para la muy importante diferenciación entre los ciclos técnico (el azul de la derecha) y biológico (el verde de la izquierda).

Contenido del artículo
https://www.ellenmacarthurfoundation.org/es/el-diagrama-de-la-mariposa

Estas imágenes al fin y al cabo nos transmiten la idea general, una visión de los ciclos, y luego toca ponerse manos a la obra e implementarlo en nuestros proyectos.

En el caso de los proyectos de Baleares, además del compromiso por convertir residuos en recursos, por mantener recursos ya diseñados en el mercado, por pensar de forma local o al menos nacional en la búsqueda de ingredientes, me parece importante destacar también el componente de la belleza, la belleza del diseño y la fusión de la belleza con el ecodiseño. El ecodiseño no deja de ser el paso clave en la economía circular y si en este paso integramos una sensibilidad por la belleza, se pueden crear productos con altos valores añadidos.

En lo que respecta las herramientas, suelo recurrir al Ecocanvas de Nicola Cerantola, le tengo especial cariño a la parte de las estrategias de circularización, y al Manual de Ihobe, Sociedad Pública de Gestión Ambiental del Gobierno Vasco https://www.ihobe.eus/publicaciones/ecodiseno-circular-manual-practico-ecodiseno-para-una-economia-circular

De personas interactuando con el medio ambiente

Los que me conocéis sabéis que mi parte favorita de todo esto en realidad son las personicas. Somos nosotros los que podemos incorporar nuevo conocimiento a nuestras mentes y hacer cambios en nuestros hábitos, en procesos, en cómo abordar proyectos y colaboraciones. Ahora bien, si en los dos apartados anteriores el primer paso seguramente nos iba a llevar a la madriguera del conejo, aquí nos encontramos, desde mi punto de vista, ante varias puertas y toca no solo elegir una, sino también hacer un ejercicio de reflexión personal en dónde nos queremos situar con respecto a los dilemas que nos vamos a encontrar.

Contenido del artículo
Foto de Unsplash

Lo primero es elegir la puerta de la sostenibilidad medioambiental. Como he mencionado al principio, tengo claro que los proyectos acompañados van a implementar medidas en esa dirección, y yo los he animado a que comuniquen también sus prácticas sostenibles, aunque sean imperfectas, aunque quede camino, aunque estemos enfrentándonos aún a muchos dilemas, incluso a clientes que posiblemente no valoren ese esfuerzo nuestro.

Para animar a los conscientes de los dilemas, me gusta recurrir al Estudio Marcas con Valores: la sostenibilidad ante el espejo https://marcasconvalores.com/estudios/ de 21gramos. No es una lectura liviana, a veces me planteo cómo matizar ciertas categorías, pero es un buen punto de partida para decidir dónde queremos estar como empresas, emprendedoras, startuperos y nuestra marca correspondiente.

Después puede resultar interesante darles una vuelta a los empujoncitos verdes, es decir, cómo con nuestro producto o servicio podemos favorecer un comportamiento más medioambientalmente respetuoso. En la web https://www.green-nudges.com/ podéis encontrar inspiración gracias a Green Nudges, que luego tocará aplicar a vuestro caso concreto de forma ingeniosa.

La S y la G de A/ESG

Contenido del artículo
https://media.afi.es/afi/libre/PDFS/Grupo/Documentos/2020/1111_2031242.pdf

En este mundo de siglas alrededor del compromiso de las empresas con temas medioambientales, sociales y de buen gobierno, o de responsabilidad empresarial, o de ética y sostenibilidad, las que se han ido haciendo un hueco son las de ESG o ASG, en su versión española, por aquello de ambiental, social y gobernanza.

Una de las anécdotas que descubrí al investigar el origen de esa abreviación es que se eligió este orden de las siglas porque sonaba mejor. Se llegaron a barajar en los años 2003-2004 la posibilidad de SEG o GES, aunque a mí me sigue pareciendo más interesante el orden GSE. Sea como fuere, aquí voy a tocar temas éticos, de gobernanza y de bienestar.

Ética e IA

La IA está muuuuy presente en el desarrollo tecnológico actual, sea por hype, sea por posibilidades reales que nos ofrecerá, sea por ser una parte importante de esta etapa de transición que estamos viviendo.

Europa además se ha propuesto liderar una IA ética, fiable, transparente y explicable, y a mí me parece genial. Matizo que abordo este tema desde mi perspectiva particular a la que no necesariamente le interesa indagar en los posibles riesgos para asegurarnos evitarlos, sino desde la oportunidad de descubrir una aplicación que sea humanamente innovadora. Evidentemente no puedo dejar de lado los riesgos por lo que cuando trato estas cuestiones, empiezo con el aviso de que si se va a usar IA, primero echarle un vistazo a la legislación y/o a la web del Observatorio de Ética en Inteligencia Artificial de Catalunya https://oeiac.cat/es/ y hacer la autoevaluación disponible en la misma.

Para un acercamiento en equipo y de compartir reflexiones y pasos, recomiendo el Canvas de Datos Ético https://theodi.org/insights/tools/the-data-ethics-canvas-2021/ de Open Data Institute.

Para una visión humanista y con toques conductuales, esta brújula para el diseño digital ético https://ddc.dk/tools/toolkit-the-digital-ethics-compass/

Y otra gran inspiración para mi mente a la que le gusta ver el todo, esta taxonomía del ecosistema europeo de IA https://www.eit.europa.eu/sites/default/files/creation_of_a_taxonomy_for_the_european_ai_ecosystem_final.pdf de EIT Digital.

Y ya que estoy, os recuerdo las diferentes comunidades alrededor de los retos actuales del Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT)

Contenido del artículo
https://www.eit.europa.eu/global-challenges

Organizaciones horizontales

Este es uno de mis temas favoritos y cuando me encuentro con personas interesadas en esta cuestión, se me activan todas mis células. El acercamiento de equipos a modelos de organización horizontales para una participación inclusiva del equipo y de la comunidad, para una toma de decisiones repartida y compartida, me parece tremendamente inspirador, y me encantaría que todos lo hicieran. Pero, de nuevo, soy consciente que (aún 😉) no es para todos.

He tenido la suerte de estar en organizaciones que estaban dispuestas a adoptar modelos como la sociocracia o la holacracia, pero admito que me falta verlos en acción y que sobre todo me ha tocado darme cuenta, a veces con dolor, de lo que impide que se lleguen a implementar. Pero seguiré buscando organizaciones en las que se siembren estas semillas y a nivel de teoría recomiendo lecturas y ejemplos disponibles en:

Bienestar personal

Termino con este tema, al que me he ido enfrentando de diferente manera a lo largo de este año y en las mentorías. Conforme avanzábamos le he querido dar cada vez más peso. Justo cuando estaba dándole vueltas apareció en mi feed de LinkedIn la publicación de Tomás Nores que había participado como mentor en el mismo programa coordinado por Impact Hub Barcelona y donde se le dio un espacio más amplio al bienestar.

Cuando hablamos de los temas sociales en ESG, lo primero en lo que suelo hacer hincapié es en el bienestar y sobre cómo cada persona puede tener necesidades concretas personales, que incluyen cuestiones como la salud, el equilibrio del tiempo que pasamos trabajando y disfrutando, la seguridad, pero, claro, la mirada es hacia fuera, hacia estas personas de los diferentes grupos de interés con las que interactuamos.

Desde mi labor de mentora, he intentado sobre todo promover el empoderamiento de los emprendedores con respecto a temas medioambientales y sociales para que los incorporaran a sus prácticas, lo hago buscando esa motivación e inclinaciones personales, pero quiero darle una vuelta a cómo abordar mejor este aspecto del bienestar del emprendedor. En momentos muy concretos, cuando veía un desequilibrio importante, lo he integrado en las sesiones, y en el último taller con los proyectos de Agrotech hemos hecho un interesante ejercicio con una adaptación que hice de la rueda de la vida.

Contenido del artículo

Una de las conclusiones más interesantes es que sí, esto del emprendimiento es agotador, pero todos pusieron en valor el crecimiento personal que te da el proceso. No obstante, sabiendo que el emprendimiento a menudo es un camino solitario, valoro cada vez más el papel de personas mentoras, y no por darme méritos a mí (ay, sí, el síndrome del impostor también fue un tema que toqué a fondo con un emprendedor) sino porque lo veo en acción en Ruralizable y Bridge for Billions.

Así que más que recomendaciones teóricas, aquí os dejo el consejo de construiros vuestra red de apoyo, es muy importante rodearse de personas que nos entiendan, y también que nos reten con cariño, y que nos recuerden que nos cuidemos.

Fin…

Bueno, ya termino, aunque me he dado cuenta de que se me han quedado muchas cosas en el tintero, sobre todo en relación con mis queridos y admirados proyectos de Agrotech. Tocará volver a sentarse, recopilar y compartir información que espero sea valiosa.

Mis imprescindibles de Baleares:

Faltan algunos que aún están terminando de limar su presencia en redes, pero aquí tenéis estos pedazo de proyectos con compromiso e impacto positivo:

¿Cuál es vuestra relación con el mar?

Hoy tengo un ratito para escribir, ordenar ideas y compartir mi aventura de esta semana. Si bien hay muchas otras de los meses anteriores sobre las que también me gustaría reflexionar, hoy toca el evento Blue Zone Forum – Innovazul (https://www.somoseconomiaazul.es/) en Cádiz. 4 horas de tren para responder una de las preguntas planteadas y que me ha llamado especialmente la atención.

El día 21 estaré en una mesa redonda con el precioso título de “Océanos sostenibles: Protegiendo nuestro tesoro común” y junto a otras tres personas intentaremos darle forma a ese tema.

Cuando me llegó la pregunta sobre cuál es nuestra relación con el mar, me vinieron a la mente diferentes mares y experiencias, pero sobre todo la observación de que mi relación ha cambiado tanto a lo largo del tiempo como con respecto a los diferentes espacios y entornos de los mares que he podido conocer. Quiero recoger aquí 4 experiencias diferentes para ilustrar mi relación múltiple con los mares y sus varios componentes.

El mar Mediterráneo es mi mar de adopción. Como inmigrante alemana, afincada en la Costa Blanca, al lado de Benidorm, es claramente el mar al que más cariño tengo y con el que mi relación ha ido cambiando a lo largo de los años.

Cuando hace casi 35 años mis padres decidieron emigrar de Alemania a España y en concreto a esta zona, la imagen que tenía en mi mente de estos lares era la típica de unos noreuropeos que tras conocer el turismo de sol y playa deciden que ese es un sitio mejor que Alemania para vivir. No por la playa, sino sobre todo por una curiosa asociación de ideas de que en España la vida era menos estresante. Mis padres, y muy en concreto, mi padre buscó una mejor calidad de vida. La verdad es que esta historia y sus conclusiones son otro tema y que no voy a explorar aquí, solo lo cuento para poneros en contexto.

Benidorm y alrededores se convirtieron así en mi hogar. Y lo repito mucho, esa zona es mi casa, he tenido la suerte de vivir en otros sitios, pero al final me quedo con la multitud de vivencias que me ha regalado esa comarca.

Durante los primeros años de integración, la playa era el lugar, sobre todo en verano, de desconexión de los estudios, de vacaciones, juego y salidas nocturnas. El resto del año no parecía existir. El primer cambio en mi relación con las playas de Benidorm se dio unos 20 años más tarde. Tras haber vivido en Beijing volví con otra mirada hacia ese hogar y el mar. Disfruté mucho de mi vida en Beijing, pero no puedo negar que la vida allí me hizo apreciar un poco más el mar. En los años posteriores el mar se convirtió en un confidente, donde me encantaba pasear sobre todo en invierno, cuando las playas estaban desiertas y metía los pies descalzos en el agua de la orilla.

En el año 2015 para mí empezó otra etapa. Cuando digo que soy ante todo persona, es porque a partir de ese año me fui haciendo más consciente de la implicación de nuestras acciones sobre el medio ambiente y la sociedad en general. Primero desde la moda sostenible, después a través de la mirada de la Economía del Bien Común, y últimamente incorporando aspectos del ideario regenerativo. Cada vez me planteaba más cómo quería vivir mi vida intentando ser coherente con las pautas que nos ofrecen los diferentes enfoques anclados en el desarrollo sostenible y nuestra corresponsabilidad.

Reconozco que he metido la pata en algunas decisiones, por circunstancias diversas, y porque al final me doy cuenta de que un estilo de vida coherente con estos ideales es un proceso.

En el punto actual y en relación con el título de nuestra mesa redonda, intento estar cada día más agradecida por poder vivir cerca de un tesoro natural que me inspira tanta paz y de cuidar todo lo posible, con una intención de mejora continua, mi impacto en él.

https://windhorsetour.com/china-attraction/qingdao

El mar Amarillo fue el mar más cercano a la ciudad de Beijing y mientras viví allí hice alguna escapada a playas y ciudades cercanas. Y la que más me marcó fue Qingdao. A algunos os sonará más como Tsingdao, por ser el lugar de origen de la cerveza china más conocida por aquí. La historia de la cerveza y su relación con Qingdao es una de las razones por las que diferentes imágenes de esa ciudad me han quedado grabadas a fuego ya que hay una curiosa mezcla de arquitectura alemana, china, rascacielos, montes sagrados y playas de arena dorada. Además, donde hay mar, hay marisco.

Tengo una vena sibarita que solo sale a la luz cuando el lugar acompaña y Qingdao acompaña. No es mi intención robarle el sitio a Galicia en el corazón gourmet de muchos, pero os puedo asegurar que solo de pensar en aquella experiencia se me llenan los ojos de lágrimas. En aquella época, año 2008, la mercancía se encontraba fresquita en barreños de colores y se hacía la selección in situ de los especímenes a consumir.

El mar desde esa perspectiva es un tesoro que nos brinda alimento o experiencias gastronómicas gratificantes que nos llenan el estómago y el alma. Pero para ello considero esencial nuevamente un proceso importante. Un proceso de hacernos conscientes de las necesidades de nuestro cuerpo, de los alimentos que nos pueden proporcionar los nutrientes esenciales y de los cambios que eso puede requerir en nuestros hábitos alimenticios, de compra y de consumo.

Aspiro a convertir cada comida en una experiencia tan preciosa como aquellas que viví en Qingdao. Aún no he llegado a ese sitio, pero me parece una meta que en su proceso integra muchos otros componentes, no solo de coherencia sino nuevamente de gratitud y de apreciación por esta aventura de vivir.

El mar Arábigo protagonizó varios momentos de mi viaje a la India en 2016, y las impresiones fueron bien distintas. Pasé por Goa y Mumbai. Goa con sus aires de destino turístico de sol, playa y yoga con mezclas indias, portuguesas y hippies, y Mumbai con su caos en todas las esquinas y una playa que no invitaba al baño. Tampoco necesariamente, la verdad sea dicha, las playas de Goa, pero una tiene curiosidad por explorar y la flora de la zona bien mereció la visita. También todo tipo de fauna, como vacas y perros en la playa (no pude tener una sesión de yoga solitaria tranquila porque atraje a unos 5 perros que decidieron que el mejor sitio para su siesta matutina era mi toalla), cangrejos que salían por doquier, una ranita en mi cabaña y monos y mariposas en bosques y campos que exploraba en bicicleta.

El dolor más grande lo viví en las playas de Mumbai y en especial en la visita a la isla Elefanta donde se pueden visitar varios templos. Como reza una guía de viajes “si alguien tiene ganas de fundirse de verdad con la vida local india, debe irse de excursión a la isla Elefanta, un domingo de buena mañana”. Yo no fui consciente de ese dato en su momento, pero lo vi en cuanto aterricé en la isla.

El turismo masivo indio tiene sus particularidades, me recordó algo al chino, pero con una diferencia importante: la tremenda proliferación de basura, en especial, botellas de plástico que se veían a cada paso. Para mí fue tremendamente doloroso, y recuerdo más esa inundación de plásticos que los templos y estatuas de la isla. Dolor por un lado por ver esa contaminación y por otro lado por la impotencia. Esa impotencia también la siento aquí con respecto a los microplásticos. La vista de botellas de plásticos es más impactante, la existencia de microplásticos invisibles no, pero es un reto que tenemos pendiente.

El mar del Norte lo conocí el año pasado, visitando los fiordos y asombrada ante su geología. Pensar que lo que hoy vemos son formaciones que soportaron el peso de glaciares durante varias edades de hielo a lo largo de millones de años a mí siempre me sobrecoge. Otro descubrimiento que hice y del que no fui muy consciente con anterioridad fue la historia de la explotación de petróleo y de gas en ese mar, la extensión de la zona económica exclusiva de Noruega y la influencia de estas dos variables en la vida de los noruegos. En el museo del petróleo de Stavanger se podía ver un corto, relatado de forma muy cercana y personal, del año 2016 en el que se representan muchas de las capas de esa historia.

Concluyendo, mi relación con el mar está compuesta de muchas vivencias y variables. Considero ante todo que tenemos en este planeta y en sus mares una combinación de fenómenos que por sí solos y en su conjunto a mí me provocan una profunda reverencia. Quiero pensar que a la mayoría de personas los mares les provocan sensaciones y emociones parecidas y quiero pensar y espero que esas sensaciones puedan convertirse en nuestra guía a la hora de relacionarnos con esos entornos naturales.

El sobrecogimiento a veces se puede confundir con tristeza y en otras ocasiones sentir algo tan profundo puede hasta parecer molesto, para que esas sensaciones positivas puedan guiarnos es importante sentirlas y parar de vez en cuando para replantearse acciones y decisiones. Estoy segura de que esas acciones nuestras pueden ser inspiradas por las que veremos estos días en Cádiz, pero corresponde a cada uno andar su propio camino y dejar una huella positiva.

¿Repetir o repensar?

Sudán Sur Last places

Y aquí estamos de nuevo… o seguimos. Acabo de recibir una llamada de Acnur a los que apoyo con aportaciones mensuales para ayudar a los refugiados y el mensaje de nuevo era el de pedir apoyo para Sudán.

Sudán y Sudán del Sur, esos curiosos países por los que me empecé a interesar, desde la distancia, hace unos años y que incluí en un taller sobre desarrollo sostenible, no por las guerras que lleva viviendo desde hace años, sino por invitar a los participantes a relacionar información sobre la elevada tasa de mortalidad materna y esas imágenes de una de sus tribus, los mundari, que, desde lejos, parecen idílicas.

Sin duda, no es el conflicto armado que más presente tenemos ahora mismo, pero conviene recordarlo también.

Y, por otro lado, ayer me llegó el libro sobre un personaje histórico español que yo desconocía, pero con cuyo nieto estoy en contacto gracias a su proyecto de agricultura regenerativa. Antonio, así se llama el nieto de Manuel Hedilla, ha escrito el prólogo al libro escrito por su padre sobre, a su vez, su padre. He leído el prólogo, no me ha dado tiempo a más. Y me di cuenta de algo que había estado presente en mi mente, pero a lo que aún no había sido capaz de ponerle un marco más concreto.

Fue gracias a las líneas del prólogo en el que Antonio reflexiona sobre ese abuelo que no conoció y que jugó un papel interesante en una época histórica de España de la que a mí me falta no solo información, sino también historias familiares y personales. Por mi sangre corren otros horrores/errores. Abuelos y bisabuelos que lucharon en dos guerras mundiales en las que fue crucial el papel del país cuya nacionalidad sigo manteniendo, a pesar de considerarme española de corazón y ciudadana del mundo. Historias familiares que nunca se hablaron, pero cuyo trauma siempre ha estado presente en la vida de mis padres y en la mía. Abuelos, abuelas, bisabuelos y bisabuelas que yo sí conocí, pero a estas alturas de la vida, sé que sólo fue de forma superficial. Documentales sobre la historia a través de los que intento hacerme una idea de lo que vivieron y cómo eso se ha manifestado posteriormente en su vida.

Así que el libro sobre Manuel Hedilla abre para mí una nueva perspectiva a una historia que no es mía, pero que en cierta manera replica tintes y matices de la historia de los siglos XX y XXI y con los que seguimos lidiando, a los que seguimos intentando dar sentido, y errores/horrores que quiero pensar que nadie quiere repetir. Ahora bien, también sé que la opción de repensar es un ejercicio arduo, pero que considero que vale la pena, cada día un poquito más.

¿Repetimos o repensamos? ¿Mantenemos bandos o construimos puentes?

Imagen destacada: https://lastplaces.com/wp-content/uploads/2022/12/LP_cattlecamp_mundari_southsudan_12.jpg

Redes sostenibles

Esta vez la invitación para compartir reflexiones venía con un sabor agridulce por el anuncio del fin de la revista. Coincide además con esta época de propósitos de año nuevo y, en mi caso, con una colaboración que empezó hace dos años. Dos años de constante cambio externo y transformación interna, de observación del mundo que nos rodea y de profunda introspección para darle sentido a lo percibido y lo experimentado en tantas instancias.

En ese proceso de aprendizaje intento siempre sintetizar al máximo y ver el potencial de los sucesos para generar algo nuevo y más inspirador. Y en esta ocasión voy a combinar los últimos conocimientos que estoy adquiriendo con el punto final de este proyecto que ya anticipo en el título del artículo: Redes sostenibles. Una de las cuestiones que estoy explorando es el pensamiento sistémico y dentro de ello el análisis y la creación de redes ecológicas y sociales, cómo interactúan especies en la naturaleza y cómo interactuamos los seres humanos en nuestras diferentes configuraciones sociales con ese entorno. Una red sostenible suele ser una red integrada por diversidad de especies que interactúan de forma simbiótica.

La disolución de esta revista es una noticia dolorosa, sin duda, y conllevará un proceso de duelo, sobre todo para aquellas personas más implicadas. Un aspecto de los procesos de duelo que me fascina es su gran potencial de transformación. Nos transformamos porque algo que creíamos esencial para nuestra identidad desaparece y como seres que nos adaptamos para sobrevivir buscamos nuevas formas de hacerlo y de allí empieza a surgir la transformación. En un primer momento todas las personas que han intervenido aquí podemos quedarnos desamparadas… pero si algo sé de mí, y de las compañeras con las que he podido coincidir, es que hay un compromiso que va más allá de cualquier proyecto puntual.

Por ende, este fin es en realidad una preciosa oportunidad para crear nuevas redes, redes sostenibles en las que las voces que se han reunido aquí se incorporan en nuevos proyectos, foros diferentes donde resulta crucial contar con diversas perspectivas para crear un mundo más resiliente. Al mismo tiempo, es un ejercicio de resiliencia personal, de seguir aprendiendo a aceptar los cambios y adaptarnos, siempre dentro de unos límites que conforman en cierta manera nuestra esencia. El compromiso de las personas que han formado parte de este proyecto es ante todo un rasgo personal con múltiples matices forjados por las experiencias de la vida, y también es un impulso a menudo más grande que nosotras mismas que nos sigue motivando, guiando y empujando a explorar nuevos horizontes.

Agradezco poder haber recorrido esta senda en compañía de tantas personas comprometidas con una causa hacia un mundo más justo, inclusivo y equitativo, y espero seguir inspirándome por sus futuras aventuras, y prometo igualmente seguir explorando las mías. ¡Buen camino!

Artículo escrito para la Revista digital Con la A, nº 85 enero 2023, último número, https://conlaa.com/redes-sostenibles/ | Imagen de  Tara Scahill en Unsplash

De oxímoron, paradojas y dilemas

El concepto desarrollo sostenible se considera en ocasiones un oxímoron, puesto que según algunas personas contiene dos palabras de significado opuesto. Resulta interesante observar a este respecto la aparición y consiguiente evolución del concepto de sostenibilidad, tal y como se está usando hoy en día, que surgió en 1987 en el Informe de Naciones Unidas “Nuestro Futuro Común”. Y ya en entonces se resaltó que la sostenibilidad es una realidad que debemos tener en cuenta por haber surgido de una paradoja. Una paradoja que no fue tal, una paradoja que se fue destilando con el tiempo a raíz de un paradigma que había ocupado su lugar en la mente y en las acciones de las personas en todo el planeta, pero que no resultó ser adecuado.

El paradigma en cuestión fue la teoría que el desarrollo económico global iba a conllevar bienestar y progreso social global. Algo que con el tiempo se fue viendo que no era así. Si bien ha habido avances, seguimos conviviendo con desigualdades y, lo que es más importante, se detectó que el desarrollo económico además trajo consecuencias negativas para el planeta, acelerando el deterioro de diferentes aspectos medioambientales que proporcionaban a la especie humana un entorno saludable.

Parece que ya nos estamos dando cuenta de esta paradoja que nos rodea y vamos buscando soluciones para contrarrestar tanto los efectos negativos sobre nuestro medio ambiente, como intentar mejorar las igualdades sociales.

Pero curiosamente, bueno o quizá no tan curiosamente, las soluciones que encontramos siguen teniendo ciertas carencias. Y digo no tan curiosamente porque, en cierta manera, cuando nos ponemos manos a la obra, elaboramos y establecemos procesos y soluciones, es imposible tener en cuenta todos los posibles efectos colaterales.

Este dilema al que nos enfrentamos diariamente en este momento, de que soluciones no sean soluciones finales a la problemática que nos rodea, para mí al final es parte de un proceso. Un proceso de evaluación constante y de aprendizaje de experiencias, que vamos integrando con el fin de poder ampliar nuestra perspectiva y de ser capaces de integrar más variables y más elementos en nuestras soluciones para convertirlas en soluciones integrales.

El hecho de reconocer que el concepto de desarrollo sostenible es un oxímoron no tiene que ser un problema, más bien lo considero parte de la solución. Por un lado, las palabras que configuran ese concepto no dejan de ser palabras, palabras que hemos creado y que hemos definido y explicamos de una forma. Eso no quiere decir que las definiciones y explicaciones a las realidades que nos rodean no puedan ser flexibles, ya que considero que podemos aprovechar la arbitrariedad de algunos conceptos para encontrar una definición que sea capaz de acercar estas dos palabras. Por otro lado, podemos mantener el oxímoron y tenerlo presente para ayudarnos a cuestionar nuestras acciones y soluciones, tener presente las paradojas y los dilemas que nos rodean para ser más conscientes de posibles efectos colaterales de nuestras decisiones.

Convivir con este dilema constante significa, para mí, que nos vamos a mover entre situaciones que nos causan cierta tensión y malestar, que es importante que reconozcamos y tengamos en cuenta para poder, por un lado, volver a una sensación de equilibrio, a un bienestar emocional personal y, por otro lado, seguir en esta senda del desarrollo sostenible que tiene estas características que hacen emerger las paradojas en nuestras vidas.

En su ensayo de las 12 palancas principales para influir en un sistema, Donella Meadows argumenta que el efecto palanca más potente es trascender los paradigmas. Darnos cuenta de que no hay paradigmas que valgan es, en cierta manera, un gran dilema para un ser humano que busca darle sentido al mundo, entenderlo y navegar en él con cierto sentido de seguridad.

Los momentos que estamos viviendo nos tambalean constantemente y me parece interesante que sean estos los momentos que acompañen esta mayor conciencia hacia la necesidad de un desarrollo sostenible. Espero que no nos tambaleen demasiado, que consigamos volver a sentir la tierra bajo nuestros pies para seguir andando con más seguridad, pero considero que será necesario que lo hagamos desde otros modelos mentales, otros paradigmas. Entiendo que llegar a trascender paradigmas es complejo y yo no me veo capaz de llegar a ese estado, pero hay una palanca solo un paso por debajo, según Meadows, que es la de analizar y cuestionar constantemente nuestros propios paradigmas y sumergirnos en la humildad de no saber.

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA

Ensayo de Donella Meadows (en inglés)

Artículo escrito para la Revista digital Con la A, nº 84 noviembre 2022, https://conlaa.com/de-oximoron-paradojas-y-dilemas/ | Imagen de Aaron Burden en Unsplash  

Situaciones de aprendizaje

Estos días estoy con mi particular vuelta al cole que consiste en un curso de formación al profesorado para acercar el desarrollo sostenible a las aulas. No es la primera vez que lo imparto pero, como me es imposible no mejorar lo que hago, le estoy dando una vuelta al programa, sobre todo para incorporar las novedades de la nueva ley de educación que hay en España.

Uno de los elementos curriculares que ha despertado especialmente mi interés son las situaciones de aprendizaje. Estas situaciones forman parte de un entramado cuyo fin es crear experiencias relevantes con valor educativo. Nuestras experiencias, al fin y al cabo, son uno de los pilares de nuestro aprendizaje personal y este no siempre se lleva a cabo solo en un aula. Aprendemos cada día. Ahora bien, ¿cómo un o una docente puede crear esas experiencias relevantes en su aula? Para mí, existen dos componentes clave:

En primer lugar, esas experiencias deben estar relacionadas con inquietudes, preguntas, necesidades que preocupen al alumnado. En segundo lugar, y aquí intento transmitir todo lo que sé, es importante relacionar las temáticas con aspectos del desarrollo sostenible.

En cierta manera, como suelo argumentar, la gran mayoría de acontecimientos que ocurren a nuestro alrededor se pueden relacionar con alguno de los aspectos que se integran dentro de ese concepto tan amplio. Ayudar a entender los entresijos de situaciones que nos rodean, que nos afectan, que vivimos cada día, con el conocimiento que se transmite en las aulas es para mí una tremenda oportunidad no solo para comprender sino, además, para construir soluciones.

Para eso, insisto mucho en la transdisciplinariedad para poder construir una perspectiva más integral de las situaciones de nuestra vida. Las perspectivas las aportan las diferentes disciplinas, pero también las diferentes personas. Uno de los objetivos mundiales en desarrollo sostenible es la erradicación de la pobreza. En una conversación superficial todas tenemos en nuestra mente alguna representación de lo que significa pobreza, pero imaginaos ahora que indaguemos en el concepto, en nuestras representaciones mentales y en representaciones externas (tan fácilmente a nuestro alcance gracias a internet) a través de la mirada desde diferentes disciplinas. ¿Qué información nos darían las diferentes áreas de conocimiento como las matemáticas, la geografía, la literatura, el arte plástico, o incluso la educación física?

Evidentemente información, conocimientos y perspectivas no vienen en un vacío racional, exentas de influencias culturales, sociales y emocionales. Ni tampoco nuestras representaciones mentales. De hecho, en las situaciones de aprendizaje a lo que se invita es al despliegue de competencias. Y estas competencias consisten en la combinación de conocimientos, habilidades, actitudes y valores. La situación de aprendizaje, por tanto, nos abre la puerta a la indagación del conocimiento, pero también de la exploración de las habilidades necesarias para aprehender el mundo y de nuestras actitudes y valores hacia cada situación y los componentes de la misma. En una educación enfocada al desarrollo sostenible podemos crear escenarios que nos sirvan de punto de partida para un aprendizaje integral, que incluya tanto el mundo que nos rodea como ese mundo interior personal, y nuestra conciencia de la interacción entre tantos elementos.

Artículo escrito para la Revista digital Con la A, nº 83 septiembre 2022, https://conlaa.com/situaciones-de-aprendizaje/ | Imagen de Mick Haupt en Unsplash

El Bosque Rojo

Una de las cuestiones principales que me mueven es que todas las personas entendamos lo que significa desarrollo sostenible y cómo todas y todos podemos aportar nuestro granito de arena. En este sentido, una de las premisas de las que parto es que cada persona desde su vida, desde sus experiencias personales, desde el lugar donde se encuentra tiene realmente ya todo lo que se necesita para poder hacerlo. Bueno, y además es importante abrir bien los ojos, como en el caso del Bosque Rojo, que para mí es un proyecto que ejemplifica muy bien todo lo que es posible.

Mis protagonistas en este ejemplo son dos mujeres, Beatriz e Isabel, una bióloga y una economista, que coincidieron en un curso para desarrollar ideas a retos. Dos mentes inquietas con formaciones complementarias, y un ingrediente especial que apareció en su vida de casualidad: el escaramujo. Si bien a todo el mundo al ver la foto de este fruto seguramente nos pueda sonar, y en especial en la zona de Castilla, Palencia y Valladolid, donde nace el proyecto, otra cosa muy distinta es llegar a ver todas las oportunidades que esconde. Y esas oportunidades las vieron, una por ser bióloga e investigar las propiedades y definir procesos productivos que mantengan esas propiedades, y otra por ser economista con una visión tanto de las posibilidades en el sector agroalimentario como de compromiso con lo local (que les llevó a arrancar el proyecto desde el pueblo de sus abuelos, Cevico Navero).

Descubrir un nuevo alimento, o no tan nuevo, un alimento olvidado que ahora puede resurgir gracias a una mayor conciencia con nuestro entorno y también por esa tendencia de realfooding, de buscar comida real y no comida procesada, son elementos de esta aventura, además de todas las propiedades que esconde, como el elevado contenido de vitamina C y otras muchas (antiinflamatorio, antibacteriano, antigripal, diurético y cicatrizante natural, para mencionar algunas), y que se trate de un arbusto que no requiere de un cultivo intensivo, es de secano, y que por ello se puede plantar también en otras zonas.

Ahora bien, entiendo que no todas podamos descubrir nuevos alimentos en nuestro entorno, pero quiero recalcar algunos elementos que sí considero trasladables a otras esferas. Como ya mencioné, abrir los ojos, ser curiosas ante las experiencias que nos presenta la vida, indagar, investigar, y cuestionar. Cuestionar para mí consiste en preguntarnos lo que es importante, lo que necesitamos. En este ejemplo de alimentación, que es un ejemplo recurrente en mí, parece claro que necesitamos alimentarnos, pero qué ingerimos y también cómo preparamos o incluso nos sentamos a comer son aspectos que aún dan mucho juego. Al igual que cómo nos relacionamos con nuestra comunidad y lo que es importante en estas relaciones e interacciones. La vertiente social de los proyectos puede llegar a crear mucho valor, tanto por el valor que puede aportar a la zona y su economía, pero ante todo por las experiencias que nos brindará durante el desarrollo de cualquier proyecto. Estoy deseando conocer los “frutos” de la primera campaña de recogida del Bosque Rojo.

Artículo escrito para la Revista digital Con la A, nº 82 julio 2022, https://conlaa.com/el-bosque-rojo/| Imagen extraída de la web de El Bosque Rojo

Explorando nuestro entorno

En esta ocasión os quiero invitar a un pequeño viaje de exploración a vuestros alrededores. Esta idea me ha venido de una visita reciente que hice a un parque natural de la zona, yo vivo en la provincia de Alicante/España, y aparte de playas la verdad es que tenemos mucho más patrimonio natural, y también cultural claro está. La visita fue en concreto al Parque del Hondo en Crevillente acompañando a una amiga que es oriunda de esta localidad.

Y lo que me llamó la atención fue que ella no había visitado este parque. Y como todo ser humano con cerebro que busca dar sentido a las cosas, me puse a divagar queriendo entender por qué no lo habría visitado. Mi conclusión, en breves palabras y comentada en más profundidad con ella, es que cuando ella vivía allí este parque no existía en el esplendor que tiene hoy, ni se le daba valor a ese terreno en concreto porque el terreno, en muy resumidas cuentas, tenía valor si era cultivable o construible.

Desde hace algunos años vamos viendo cómo se multiplican iniciativas de conservación, recuperación y restauración de terrenos por su valor ecológico o incluso histórico-cultural. A menudo parece que ese tipo de espacios naturales o históricos se encuentran lejos, o los que valoramos son esos espacios para los que entre todas y todos hemos ido construyendo narrativas para hacerlos más especiales. Pero existen a la vuelta de nuestras casas. Y afortunadamente vamos viendo ese cambio en valores hacia la naturaleza que nos rodea y hay personas que ayudan a hacer visibles estos espacios.

El día 24 de mayo es justamente el Día Europeo de los Parques, pero como con muchos otros de estos días si bien nos puede servir de recordatorio para convertir ese día en algo especial y recordar el valor de estos ecosistemas, considero que se trata, por un lado, de un cambio de perspectiva, de ponernos estas gafas de mirar el mundo desde otra percepción del valor de lo que nos rodea y, por otro, de un cambio de hábitos en nuestra interacción con el entorno.

Por ello, como dije al principio, os invito a esta exploración, a descubrir el entorno natural que existe a vuestro alrededor. Por pequeño que sea, por insignificante que parezca ahora mismo, la cuestión es abrir los ojos para poder verlo porque existe. Un paso más de este proceso de apreciación y de restauración y mantenimiento de nuestro entorno es el impacto positivo que tiene, tanto para nuestro bienestar personal como para combatir el cambio climático.

Si no sabéis dónde empezar, hay diferentes mapas y webs en internet que nos pueden facilitar la tarea. Algunos más fáciles de usar que otros, ya lo aviso. A mí me gusta mucho el banco de datos donde hay diferentes enlaces, lo que dificulta un poco una visión global que podéis encontrar en https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/servicios/banco-datos-naturaleza/informacion-disponible/cartografia_informacion_disp.aspx

También existe un mapa interactivo con algunas curiosidades, como todas las rutas del Camino de Santiago en España que está aquí https://nco.ign.es/VisorNCOConMarco/?webmap=65d4691159b7414aa3ea230f6c014ad8&locale=es

Y, en mi caso, cuento con la página de parques naturales de la Generalitat Valenciana para no aburrirme en algún tiempo, https://parquesnaturales.gva.es/es/

Artículo escrito para la Revista digital Con la A, nº 81 mayo 2022, https://conlaa.com/explorando-nuestro-entorno/| Foto tomada por Anke Schwind en Parque El Hondo

De sistemas y culpas

Quería haber podido evitar este artículo, quería que hubiésemos podido avanzar como humanidad desde experiencias exentas de dolor… pero parece que aún nos queda camino. Cuando hablo de desarrollo sostenible, me refiero a crear condiciones de vida digna para todos los seres dentro de los límites del planeta, y hay partes en nuestro mundo que ahora mismo nos parecen querer destacar la ausencia de posibilidad de crear esas condiciones.

El otro día tuve una conversación con mi sobrino de casi 17 años (y que evidentemente es el sobrino más guapo y perfecto que existe) y me repitió algunas de las frases que escucha del mundo adulto. Y hay una que llevo escuchando mucho tiempo y que cada vez me chirría más: “el sistema xxx está fatal”. Para cuestionar esta frase hice un pequeño ejercicio con él y que quiero compartir aquí. Lo primero que hice fue pedirle que me dijera que es un sistema. Nos quedamos con lo básico que es que se trata de un conjunto complejo de componentes. Y después nos pusimos a enumerar los componentes del sistema concreto que él había mencionado.

Ahora mismo tengo la impresión de que cuando miramos el conjunto complejo de elementos, se nos escapan algunos elementos y nos centramos en unos pocos (es una cuestión de nuestro cerebro, claro está, pero también podemos entrenarlo a abrir la perspectiva y eso espero hacer aquí). Cuando otorgamos mayor peso a ciertos componentes y les damos mayor importancia en el desarrollo del conjunto de acontecimientos, podemos caer en un agujero de impotencia ante esos acontecimientos que nos puede paralizar de miedo o nos puede llevar a reaccionar desde la rabia o nos puede llevar a identificar a culpables. O una mezcla de estas reacciones y más.

En la investigación científica se intenta evitar identificar como causas lo que son solamente correlaciones de hechos. Para ello, se enumeran las posibles variables y se va determinando las que pueden tener ese honor de erigirse como causalidad. En un mundo cada vez más interrelacionado, en el que además diferentes disciplinas científicas buscan respuestas y aún no se han unido en una búsqueda coordinada, determinar una causa (o a un culpable) es complejo.

¿Qué podemos hacer con esta sensación de impotencia? Afortunadamente estoy viendo muchos episodios que giran alrededor de la solidaridad y de la compasión hacia nuestras y nuestros congéneres. Para mí, pasa por identificar justamente esas otras posibilidades dentro del sistema global, posibilidades que pueden traer otras correlaciones o incluso ser la causa de otro desarrollo de acontecimientos, más en esta clave de humanidad compartida.

Una teoría que existe y que para mí representa esta idea de crear otro camino, en este caso a partir de la solidaridad, es la teoría del caos y uno de sus conceptos centrales que es el del efecto mariposa. Teniendo en cuenta que se trata de una teoría sobre el caos, un estado de complejidad extrema, determinar causas y efectos es un ejercicio que alcanza nuevas dimensiones. Ahora bien, supongo que ahora mismo no puedo dar respuestas completas para combatir la sensación de impotencia y, como suelo decir, al fin y al cabo, se trata de que cada una, cada uno, experimentemos con las posibilidades que nos aportan equilibrio y bienestar a nivel individual sin perjudicar al resto del mundo. Solo quiero animaros a experimentar con estas ideas, a explorar otras opciones en estos momentos y ver si os ayudan a sentiros bien, a seguir indagando y abrir la mirada, a cuestionar afirmaciones contundentes sobre sistemas y culpables y a seguir reflexionando y buscando discursos más integradores.

Una de las investigaciones en ecología (https://deepeco.ucsd.edu/nonlinear-dynamics-research/edm/#page-content), que aplica la teoría del caos y explora más la idea de correlaciones y causalidades, argumenta de hecho que la ausencia de correlaciones no indica ausencia de causalidad. Para mí eso quiere decir que, si bien ahora mismo no parezca que predomine ese espíritu de ayuda, quizá no nos hemos puesto a mirar con suficiente atención esa posibilidad.

La imagen es una versión estática de una original representación interactiva de una ecuación de Edward Lorenz, el padre de la teoría del caos, y que podéis ver en: http://www.malinc.se/m/Lorenz.php 

Artículo escrito para la Revista digital Con la A, nº 80 marzo 2022, https://conlaa.com/de-sistemas-y-culpas/

Energía y cambio climático

Esta vez me ha costado sentarme a escribir y compartir algún tema que pueda ser relevante para las que leéis esto. Supongo que es porque hay tantos que a menudo me cuesta centrarme en uno y porque cada tema, cada puerta que abro, abre un pequeño universo de temas relacionados, tanto en cuestiones de desarrollo sostenible, que es muy amplio, como en lo que se refiere a este momento tan especial que estamos viviendo.

Voy a intentar centrarme… así que recojo el tema que he estado investigando estos días que es el de la energía. Bien, respiremos para situarnos. Gran parte de lo que se refiere al reto que representa el cambio climático está relacionado con la energía. Parece que nos vamos acercando a un mundo donde predominarán las energías renovables y donde iremos desistiendo de usar fuentes de energía fósil. Ese cambio se suele denominar transición energética. Y, por un lado, por tanto, se refiere al tipo de fuentes de energía que vamos a usar, pero, además, si pensamos desde esta visión más amplia e integradora que propone el concepto de desarrollo sostenible, también afecta a las esferas económica y social.

Actualmente se empieza a ver cómo la comercialización de la energía se va distribuyendo de otra forma, muy poco a poco, es verdad, pero empiezan a existir alternativas a las grandes empresas comercializadoras. Este cambio que se está dando en paralelo a la transición de unas fuentes de energía a otras no solo conlleva modificaciones en el plano económico, en lo que se pueda referir a qué empresas contratamos o al precio que pagamos por la energía que consumimos, sino además un papel más activo de cada persona que se acerca a estas alternativas a la hora de tomar decisiones (como es el caso de las cooperativas de energía). Y aquí entra en escena el plano social.

La imagen que incluyo viene de un proyecto europeo que aboga por un sistema integrado, tan integrado que cada persona, en este caso hacen referencia a las y los consumidores, juega un papel central en las diferentes fases del circuito energético. No solo se convierten en consumidores activos, sino que formarían parte de todo el entramado de generación y distribución de energía. Esa participación activa de cada una de nosotras es un reto, por supuesto, porque requiere tener un conocimiento mucho mayor del que actualmente tenemos, pero además ofrece la oportunidad de crear nuevos modelos económicos y sociales de inclusión.

Lo interesante de esta oportunidad de inclusión se basa para mí en la posibilidad de que la creación de estas comunidades de una ciudadanía más involucrada en las decisiones de todo el sistema energético pueda después ser trasladadas a otro tipo de comunidades y entornos sociales en los que personas diferentes y diversas necesiten encontrar formas de convivir y colaborar para implementar cambios en sus entornos más cercanos. La globalidad actual nos trae mucho conocimiento cuya implementación de forma inclusiva tiene el potencial de no solo crear opciones de sostenibilidad medioambiental, sino de inclusión y prosperidad sociales. Son esas conexiones entre las diferentes esferas del desarrollo sostenible que vuelven ese concepto tan intangible, pero al mismo tiempo con tantísimo potencial de materializar nuevas formas de habitar el planeta y de relacionarnos. La cuestión es tirar del hilo y ver dónde nos lleva.

Artículo escrito para la Revista digital Con la A, nº 79 enero 2022, https://conlaa.com/energia-y-cambio-climatico/ | Fuente de la imagen:
https://www.etip-snet.eu/wp-content/uploads/2018/05/ETIP-SNET-Presentation-27-June.pdf

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